
Lo femenino: nutre, intuye, empatiza, hay que cuidarlo.
Lo masculino: protege, construye, impulsa, hay que manejarlo.
Hoy día se observan muchas formas violentas de discriminación. Mundialmente, la emancipación de la mujer en algunos países ha avanzado mucho más que en otros países. Eso principalmente tiene que ver con lo masculino y con lo femenino de cada uno de nosotros.
Lo femenino lo llevamos todos adentro. Lo masculino lo llevamos todos adentro.
Lo femenino hay que cuidarlo y protegerlo con lo masculino.
Ejemplo: cuando hay injusticia/ peligro –> tomar acción y buscar protección/ ayuda.
Lo masculino hay que nutrirlo y sostenerlo con lo femenino.
Ejemplo: una buena alimentación, higiene, dar y recibir amor, auto-amor.
Lo femenino hay que fortalecerlo y alentarlo con lo masculino.
Ejemplo: cuando tengo preocupaciones o miedo –> buscar la fe, no dejarme intimidar, recordar que tengo el mismo valor y las mismas capacidades que todes.
Lo masculino hay que controlarlo y sensibilizarlo con lo femenino.
Ejemplo: la ignorancia, la ira y el odio son energías inaceptables –> no se justifican por ningún motivo porque conllevan a la violencia –> hay que calmarlo primero.
¿Y como podemos identificar el equilibrio entre lo femenino y lo masculino?
- El exceso de lo masculino juzga y condena antes de verificar. Los extremos son ignorancia, ambición, odio, ira y violencia.
- El exceso de lo femenino confía y entrega antes de verificar. Los extremos son impotencia y victimización.
Cuando logramos llegar al punto de un perfecto balance entre la energía femenina y la energía masculina, ahí logramos acceder a la piedra del filósofo – la sabiduría divina. La piedra del filósofo es más que un conocimiento. Es más que leer un libro. La piedra del filósofo conlleva la Negentropía, el cambio desde el chaos hacia el orden. Cuando logramos llegar a este punto, nuestro universo en conjunto con la materia, se ponen en orden de forma automática, y mágicamente comprendemos, vemos, concordemos en llegar a la paz y a la harmonía. La escultura © Piedra filosofal por Alexander Philipp Aßmus consiste del balance perfecto entre lo masculino (pentágono/ dodecahedron) y lo femenino (cubo/ hexágono).

Enfrentando a cualquier tormenta no podemos nunca perder el contacto con lo femenino, con nuestro corazón. El cerebro nos levanta y nos impulsa, pero el corazón guía la dirección a dónde vamos. Sin el corazón estamos perdidos y lo que en un momento parece justo, en cualquier instante se transformará en algo crudo e injusto. Solo la interacción de ambas energías puede llevar al mundo hacia un fin pacífico y sustentable.
Hoy en día, en todos lados del mundo existen movimientos que buscan terminar con la injusticia. Ciertamente es difícil controlar al odio después de haber recibido injusticia.
Es importante que las mujeres se han levantado y que expresan su desagrado, para acompañarse, para cuidarse y fortalecerse entre ellas, y para construir sus propios mecanismos de defensa, ya si el estado no puede lograr proteger a las personas. Es importante que existen formas efectivas de protección contra la violencia y contra el abuso. Pero eso no justifica a la violencia. La violencia no le merece a ningún ser, a ninguna mujer, tampoco a ningún hombre, tan poco a los animales.
Es importante tener presente que ningún momento da derecho a la violencia, contra nadie. Si logramos controlar a la ignorancia, a la ira y al odio, así el daño y la injusticia van a terminar dando vueltas a las personas que no se lo merecen.
Nadie lo maneja tanto lo femenino como las mujeres y hay muchos hombres que quieren una mejor vida de buena nutrición, auto-amor y respeto mutuo. Existen hombres que pueden apoyar a las mujeres de forma respetuosa y humilde, ¿porque no incluir a los compañeros?, ellos si son un buen reforzamiento para las mujeres. El objetivo final debería ser salir a la calle en conjunto con los hombres para manifestar el amor a lo femenino. Eso va en conjunto con la comprensión que las mujeres tienen el derecho y la necesidad de gritar su desagrado y de estar juntas entre ellas.
Hoy en día un gran parte del movimiento feminista antes de todo representa a la energía masculina. Efectivamente, lo que se manifiesta son las heridas de la energía masculina retumbando en las voces de las mujeres. Al repetir el patrón de la violencia no se avanza más de lo que ya vimos que no funciona. El hombre no va a cambiar por miedo. Efectivamente son los hombres que tomarán las decisiones de empoderar a las mujeres, porque ellos hoy en día tienen el control, ellos están en los puestos que se merecen más equilibrio, no solo en Latinoamérica, pero aún asimismo en los países donde la emancipación de la mujer ya está mucho más avanzada.
La mujer efectivamente tiene un don intuitivo y emocional, que sobresale al hombre por lejos. Adicionalmente, tiene las mismas capacidades intelectuales que el hombre. Debe entender que únicamente al usar su don intuitivo y emocional, en conjunto con su poder masculino, puede convencer y transformar al hombre de lo que es la apreciación y el amor a la energía femenina. El hombre debe reconocer y aceptar su lado femenino independientemente de su orientación sexual. Lo femenino debe ser valorado en el hombre y por el hombre. Solo alguien que honra a lo femenino puede honrar a la mujer en su forma equilibrada y natural.
Es la energía femenina que se perdió en el mundo, asimismo en muchas mujeres. La mujer no solo debe ser honrada siempre y debe tener los mismos derechos en todas áreas de la sociedad, pero de esta misma manera se debe honrar lo femenino en todos sexos. Si el hombre tiene su femenino nutrido y sano desde joven, seguramente que no va a abusar a nadie. Lo femenino debe valorarse en todas y en todos siempre. Lo masculino hay que manejarlo siempre, los hombres igual que las mujeres. Pero las mujeres son las protagonistas en este trabajo, porque ellas son las maestras de lo femenino. Ellas científicamente tienen la capacidad más desarrollada de convencer y nutrir a través de los gestos de la compasión. Las mujeres son las protagonistas en implantar este hábito de vuelta a la cultura. Ellas son más capaces de mantener a su corazón en la mano durante momentos de tormentas, así nadie va a poder volver a dominarlas.
Existen muestras que lo comprueben, como por ejemplo Angela Merkel, canciller de Alemania, cual durante más de 15 años se afirmó no solo frente los hombres más alfa en Alemania, pero frente los hombres más poderosos en todo el mundo. Eso no lo logró solo porque tiene capacidades masculinos extraordinarios, lo logro porque en los momentos claves siempre ha tenido contacto con su lado femenino, con la empatía, con la humildad y con su perspectiva humanitaria. No justifica el actuar y posicionamiento durante décadas de los países europeos frente a los problemas de la explotación, pero son hechos que demuestran el verdadero poder de lo femenino. A su lado los políticos del mundo han tropezado sobre su propia falta de sinceridad y empatía, porque ellos si se dejaron llevar por la ambición y por la ignorancia. La historia muestra, que las otras formas todas han fallado, es únicamente lo femenino que tiene el poder de volver el sentido al mundo.
Lo primero sería que cada uno de nosotros comienza a auto-observarse de forma continua y honesta, solo a través de un buen ejemplo efectivamente se arreglarán los problemas. Todos sexos deben aprender de manejar a las dos energías. Eso no solo aplica a los países con mayor discriminación de género, pero se refiere a todo el mundo. El problema es global, la solución debe ser global también.

© APA – Todos los derechos reservados.


